El pan candeal sobado o bregado se considera un emblema de la panadería tradicional española, sin embargo su consumo ha disminuido mucho en la actualidad, por su baja rentabilidad y porque su elaboración es principalmente artesanal, y difiere de la de otros panes por un único levado y un proceso en el cual la masa la estiramos con ayuda de un rodillo y así la compactamos.
Se caracteriza por una baja hidratación, textura densa y larga durabilidad, tiene una miga blanca, densa y muy suave, se reconoce por su aspecto compacto, su corteza fina y su sabor inconfundible.
La primera diferencia de este pan es que no se amasa, sino que se refina, una técnica que consiste en estirar y doblar la masa sucesivas veces con un rodillo o una máquina de cilindros como la de hacer pasta para que la masa se vaya comprimiendo a medida que va expulsando las partículas de gas.
El proceso se puede alargar de 15 a 20 minutos.
El pan bregado fue el pan dado a los soldados pues presenta la excepcional característica de durar días e incluso semanas especialmente las hogazas; lo que las hace idóneas para el trabajo de campo y pastoreo.
Se elaboraba con harina candeal que tiene menos gluten que la harina de fuerza, pero mayor contenído de proteínas.
El trigo candeal cada vez se cultiva menos apenas se siembra debido a su baja rentabilidad por lo que es dificil hacer la receta original de pan candeal.
Si no disponemos de harina candeal podemos usar una harina panificable blanca, más mundana.
Un refrán popular dice «pan candeal pan celestial»
Según Iban Yarza «el pan candeal es una reliquia sentenciada a muerte, es un tesoro que las nuevas generaciones no entienden, ni siquiera se valora en ámbitos gastronómicos determinados».
Si nos dejamos los ingredientes que vayamos a utilizar, encima de la zona de trabajo, cocinaremos de una manera más rápida y eficiente.
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| Galimoneando |
Y a disfrutar galimoneando de estos panes candeal.











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